La Junta de Castilla y León ha puesto en servicio un laboratorio móvil de diagnóstico y análisis del patrimonio cultural, una solución que permite obtener datos directamente sobre el terreno y reforzar la conservación de bienes muebles e inmuebles.
La conservación del patrimonio cultural exige conocimiento, precisión y capacidad de actuación. Pero también exige algo cada vez más importante: poder desplazarse allí donde está el bien patrimonial, analizarlo en su propio contexto y obtener información técnica sin necesidad de trasladarlo o intervenirlo de forma invasiva.
Con ese objetivo, la Junta de Castilla y León ha adquirido y equipado un vehículo como laboratorio móvil de diagnóstico y análisis del patrimonio cultural, ya en servicio en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León.
La actuación se enmarca en el proyecto KHN RETECH, liderado por la Junta de Castilla y León en colaboración con el Gobierno de Aragón y la Xunta de Galicia. Su finalidad es avanzar hacia una gestión del patrimonio más inteligente, eficiente y sostenible, apoyada en herramientas digitales, toma masiva de datos y nuevas metodologías de análisis.
El laboratorio móvil permite trabajar directamente sobre el terreno y realizar ensayos no destructivos para evaluar el estado de conservación de bienes culturales. Entre sus capacidades se incluyen el análisis de condiciones climáticas, la caracterización de materiales pétreos, cerámicos, metálicos, vítreos o pictóricos, el estudio de grandes superficies y pinturas murales mediante drones, el uso de georradar para levantamientos 3D y evaluación estructural, y el análisis químico y molecular sin toma de muestra.
Datos ‘in situ’
Esta capacidad de obtener datos in situ facilita dos líneas de trabajo especialmente relevantes: el desarrollo de gemelos digitales y la experimentación con nuevas técnicas de conservación. Además, el enfoque de datos abiertos permitirá que ese conocimiento pueda ser aprovechado también por el ecosistema cultural, científico y empresarial.
Desde alegria-activity, este proyecto refleja el valor de las soluciones móviles cuando se aplican a necesidades reales de la Administración y del territorio. Una unidad móvil puede ser un espacio de atención, una oficina desplazable, un punto de información, una experiencia de comunicación o, como en este caso, un laboratorio técnico al servicio de la conservación patrimonial.

Tecnología sobre ruedas al servicio del patrimonio cultural.
La movilidad aporta capilaridad, rapidez y adaptación. Permite llegar a más lugares, acercar recursos especializados y actuar de forma flexible ante realidades muy distintas. En Castilla y León, una comunidad con un patrimonio cultural amplio, diverso y disperso territorialmente, este tipo de soluciones adquiere un valor especialmente relevante.
El laboratorio móvil de diagnóstico y análisis del patrimonio demuestra que la innovación pública también puede tomar forma de vehículo. Una herramienta capaz de recorrer el territorio, generar conocimiento y ayudar a proteger mejor aquello que forma parte de nuestra memoria colectiva.
Tecnología, patrimonio y movilidad al servicio del territorio.
Somos alegria-activity, la comunicación que toca.