La experiencia es un grado

Las marcas llevan años pidiendo matrimonio a los consumidores en la primera cita. Sin que estos apenas supieran nada de ellas. “Soy X marca y si me compras te prometo este beneficio”. Este es la mecánica básica que la comunicación publicitaria ha seguido desde los años 50 y que sigue funcionando aún hoy, en plena era digital. Los banners, pop-ups y demás formatos invasivos que interrumpen al usuario subrayan esta tendencia. Y como en la vida real, pedir matrimonio a las primeras de cambio nunca fue una buena idea.

Recibimos unos 3.000 impactos publicitarios al día y apenas recordamos cinco cuando nos vamos a dormir. Cuñas de 30 segundos, spots de 20, banners desplegables, faldones de 3x4, mupies con letra a tamaño 22 y otro elenco de formatos dispuestos a deslumbrar al consumidor. O no, quien sabe.

Preguntas y respuestas

¿Necesitamos un blog? Nos hemos hecho esta pregunta una y otra mientras diseñábamos la nueva web de alegría activity. Hemos apostado decididamente por digitalizar procesos y formas de pensar en nuestra compañía. Pero tuvimos algunas dudas en este punto. ¿Quien va a escribirlo? ¿Vamos a tener tiempo? ¿Sobre qué vamos a escribir? Y sobre todo, ¿a quien le va a interesar?

En 2015 habrá más de 3.000 millones de usuarios de Internet en el mundo. Son muchas personas, pero los grupos de interés para los que puede escribir con los que quiere relacionarse una compañía de servicios como alegría activity son limitados, incluso siendo una compañía fuertemente internacionalizada como nosotros. Pero es que existen más de 200 millones de blogs y otras tantas páginas web (al margen de que Facebook, Twitter, Gmail y Wikipedia absorben la mayor parte de ese tráfico) ¿Por qué iban a querer leer el nuestro? ¿No preferirán leer otros blogs, revistas, su muro de Facebook o ver vídeos en Youtube? En definitiva, ¿necesitamos un blog para articular nuestra relación con esos grupos de interés?

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